La pregunta es un poco apresurada, teniendo en cuenta que aquí prácticamente no hemos visto aún los libros electrónicos en blanco y negro tipo Kindle, pero, para los impacientes, en Wired dan algunas respuestas sobre cual es el horizonte temporal de este tipo de coloridas pantallas.

El caso es que allende los mares ya se ha superado el millón de libros electrónicos vendidos y eso los convierte en un mercado muy apetecible que a buen seguro recibiría con los brazos abiertos la llegada del color.

La cuestión es que existen ciertos impedimentos técnicos que dificultan la llegada del invento. Una variación de la técnica actual necesitaría incorporar cuatro filtros de color (rojo, azul, verde y blanco) a cada pixel, lo que no sólo hace que necesitemos multiplicar la resolución sino que reduce en gran medida el brillo y el contraste de la imagen. Otros métodos, como los cristales líquidos, tienen problemas como el tiempo de refresco elevado o el grosor de la pantalla, ya que necesitan apilar películas para cara uno de los tres colores a mostrar aunque tienen la ventaja de ya estar disponibles, sólo en Japón, en el Fujitsu Flepia mientras que otros sistemas necesitarán como mínimo un año para llegar al mercado.

Aquí tendremos suerte si en lo queda de año vemos llegar los libros electrónicos en blanco y negro al público “generalista” pero es bueno saber que el futuro nos sigue sacando una buena ventaja.