En esta nueva guerra de los navegadores, de momento incruenta, que vivimos, esta semana le toca pisar la calle a Internet Explorer en su versión 8. Internet Explorer es, desde el punto de vista de los diseñadores y desarrolladores, un mediocre navegador en su versión siete y una pesadilla invivible en su versión seis (de la 5.5, afortunadamente, ni nos acordamos).
Quizás la mejor noticia tras la publicación de esta versión fuera que una migración masiva nos permitiera olvidarnos de IE6 y sus múltiples errores y peculiaridades al interpretar el CSS de nuestras páginas. Esperemos que así sea. Por lo demás, IE8 presenta algunas novedades y mejoras la mayor parte de las cuales ya fueron implementadas por otros navegadores anteriormente. Tanto la navegación “In Private” como el que cada pestaña sea un proceso separado que puede ser cerrado independientemente para evitar que una pestaña bloqueada nos cierre el navegador son mejoras que ya habíamos visto en Chrome, por ejemplo. Hay varias mejores de las que llamaríamos “cosméticas” como poder guardar pequeños fragmentos de páginas webs como favoritos que se actualizan automáticamente o los “accelerators” que podemos configurar para acceder rápidamente a determinadas acciones (publicar en twitter, buscar en un mapa, enviar un texto por correo…).
En teoría, soporta CSS 2.1 al completo aunque su reconocimiento de elementos de CSS 3 nos la anuncian escasa. Aunque en su beta consiguió pasar el Acid2 Test se están anunciando resultados en el Acid3 Test muy por debajo de los de otro navegadores (los Acid Test son pruebas para comprobar cómo se comporta un navegador desde el punto de vista de los estándares web). Mejora también la estabilidad, seguridad y velocidad de los procesos. De momento no hay medidas que nos permitan comparar IE8 con otros navegadores en estos aspectos aunque veo difícil que mejore, por ejemplo, la velocidad de ejecución de JavaScript de Chrome. Lo que si puedo asegurar el que el proceso de instalación, para lo que es un navegador, es sorprendentemente tedioso y el arranque del navegador bastante lento.
Respecto a cómo se muestran las webs en este navegador, parece que la mayor parte de las páginas que se mostraban correctamente en IE7 se ven bien en IE8 aunque en esta misma página hay algún elemento testado contra todos los navegadores habituales (IE6/7, FF3, Safari…) y que aparece mal situado en IE8 que ya trae incorporada un función para mostrar las páginas como si fuera IE7 que es como si nuestro coche nuevo trajera un botón para que funcionara como nuestro viejo cuatro latas.
Poco a poco iremos descubriendo más cosas. En todo caso es una mejora sustancial respecto a IE7 y si lo comparamos con IE6, obviamente, no hay color. Confiemos en que esto suponga la defunción definitiva de este último en el menor plazo posible. Os dejo algunos enlaces con algo más de información sobre el nuevo navegador y la página de descarga:









